Hijos por euros

 
 
 
 
 
Del 18 al 24 de Abril de 2016
 

A la procura de subir el censo como sea, hay concellos que se han dado al acopio de recursos económicos que poner a disposición de esos padres que deciden procrear lo mismo que recalar en esos concellos de nuestra provincia que llevan demasiados años sin nada que ofrecer a sus habitantes. Pero subir el censo no es lo mismo que incentivar la demografía. Subir el censo puede ser incluso un recurso artificial (que se lo pregunten a ellos), mientras que incentivar la demografía es algo mucho más amplio y complejo que un mero artilugio puntual. Y esto último no es que sea lo que mejor se le dé a muchos de nuestros munícipes, es que es lo único que saben hacer.

Dos mil euros, tres mil o cuatro mil al año ayudará, pero ayudará a los padres, no a los chiquillos. No se si habrá padres y cuántos serán los que se dejen cautivar por estos cantos de sirenas, pero espero que junto a ese puñado de euros de recompensa por quedarse a vivir en tal o cual lugar y concello, haya algo más que dinero simplemente. De lo contrario habrá que pensar que ese puñado de dólares les impide ver el bosque. Por lo de pronto algo cruje en todo esto: no se escucha decir que esa no es la fórmula, el método y el camino a seguir para incentivar la demografía en esta provincia, al contrario. En qué estamos...

En primer lugar el sólo hecho de hablar de incentivar la demografía merece un respeto por parte del político. Debieran ser más cuidadosos a la hora de combinar esas tres palabras, incentivar la demografía, para no parecerse a un generalito de país bananero aleccionando a los súbditos a procrear como si de papá y mamá conejo se tratara. No es menos cierto que procrear o nó es algo que no le compete a un político, como muchas otras cosas (por suerte), como para que algunos hablen del asunto como si en sus manos estuviera disponer cuándo y cuánto apareamiento tiene que haber allí donde gobiernan. Como quiera que tal no está ni entre sus competencias ni entre sus potestades (por fortuna, insisto, dada la promiscuidad que denotan algunos), habrá que entender por "fomento de la demografía" producir los escenarios adecuados para ello. Y llegados a este punto, quién puede pensar que eso sea solamente un puñado de miserables euros por quedarte a vivir y a criar en sus territorios.

Si la virtud original del hombre es la rebeldía y su motor la ilusión, qué tiene que ver con el futuro de ese chiquillo el puñado de euros que le dieron a sus padres para pañales y leches cuando ni siquiera se tenía en pie? Acaso sus padres le dirán que fue sólo por eso por lo que escogieron ese lugar?, lo dudo. Hubo un tiempo que muchos padres eligieron emigrar de esos lugares en pos de la prosperidad y, sobre todo, del futuro de sus hijos. Ahora con un puñado de euros quieren invertir la historia. Y es posible que no esté peor ahora el rural ourensano que entonces si se lo compara consigo mismo, pero la brecha con el resto de los territorios poblados es muchísimo mayor. La política en esta provincia ha vivido décadas alimentando expectativas más que hechos, crea un expectativa y ni siquiera será necesario que ocurra (fábricas de coches eléctricos, aviones no tripulados, jamones de muchas jotas, meras expectativas para alimentar economías precarias en mentes limitadas). Y ésta será otra expectativa mayúscula mientras algunos en esta provincia no estén dispuestos a tirar de iniciativas con planteamientos que logren invertir esa realidad. Será difícil, costoso y, sobre todo, largo, no de hoy para mañana.

En tanto, Ourense vive realmente de cara a una población envejecida y su ciudad viste vitola de geriátrico urbano. Los espacios en la capital se adecúan cada vez más para disfrute de los mayores, lo que no es malo sino al contrario, pero cada vez los espacios de juegos para niños pierden más metros en los recintos públicos y se cuidan menos, por ejemplo. La conselleira de Medio Rural anunció este miércoles 60.000 euros para el Parque del Montealegre y todos felices. Pero años después de concluido el que nunca llegó a ser Xardín Botánico y se quedó en Parque, este lugar es un auténtico dislate, una especie de broma de mal gusto al lado de esta ciudad, al que difícilmente puede llegar un autobús con escolares. Ha costado más de 3 millones de euros, sólo en expropiaciones los ourensanos nos gastamos 900.000 euros, y nuestros hijos siguen subiendo al Montealegre casi por el camino de cabras por el que nosotros bajábamos los 11 de noviembre de hacer los magostos. También aquí generaron una expectativa. Y he aquí su espejismo. Es una acción más de la política del subsidio impulsivo que se torna en injusticia tributaria. Los concellos compiten por engrosar su padrón de habitantes, ¿no deberían competir por ofrecer mejores servicios públicos básicos o, por ejemplo, por facilitar el acceso a una vivienda?. La paradoja de esa política de apariencia benefactora es ese osario de cemento esparcido por toda la provincia: costosas infraestructuras a veces sin ningún uso más que servir de monumentos a la estupidez.

 
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