De los avisos de Vázquez a las diputaciones necesarias

 
 
 
 
 
Del 11 al 17 de Abril de 2016
 

Avisos a navegantes los que dejó en el Congreso del sábado el nuevo presidente del PP de la capital y alcalde, Jesús Vázquez. Más claro, agua. Cuando Vázquez dice que es preciso "volver acender o motor do noso partido na nosa cidade" está diciendo que ese motor ahora mismo está parado (y, por ende, el partido también). Cuando convocó a "rescatar os nosos principios e valores", ¡malo!, es que ya no están, puede que emigraran también con ese 30% de ourensanos que se fueron con la crisis, lo que sea pero se han perdido; cuando habló de "poñer en valor os nosos acertos" lo dijo después de pedir que se reivindicaran "os nosos compromisos" y que se asumieran "os nosos erros". El mensaje de Vázquez no fue tanto un mensaje a la esperanza como una llamada de atención a la acción de los populares de la capital: "non necesitamos unidade de pensamento, senón unidade de acción". Aunque esta afirmación pueda llevar implícito el riesgo de que más de un militante se pregunte si con esto está diciendo que el PP siempre tiene quien piense por uno.

Del Congreso del viernes Jesús Vázquez sale con lo justo. Y seguro que él lo sabe. De poco va a servir que Rueda dijera que "temos alcalde para rato" sin habernos presentado a su bola de cristal. Salió con el respaldo de dos tercios de los votos de compromisarios que podían haber votado quizá porque entre los 60 motoristas de ese equipo diseñado para volverle a encender el motor al partido en la ciudad, no estaban los de ellos. Tendrá el respaldo justo y suficiente del presidente provincial del partido, y tampoco podrá presumir demasiado de ejemplos de ex alcaldes como Manuel Cabezas, por mucho que ahora se le haya dado al PP en la capital por sacar a Cabezas como un victorioso Cid Campeador cuando aún se puede recordar que libró de muchas por los pelos. Y que la inseguridad jurídica en que se halla el urbanismo de esta ciudad partió de una obra maestra suya, o es que nos hemos vuelto tontos...

A estas alturas, si no es que ya no ocurrió antes o mucho antes, Jesús Vázquez debe tener claro que lo que quiera hacer en el PP de Ourense o lo hace él y sus 60 o no lo harán otros. Es más, no se lo van a poner fácil. Ahora tiene el timón, el mando y la responsabilidad. Esa es la diferencia de antes a ahora.

Si llueve, no sueldes. Con la presencia de Rueda, nada menos, se inauguró (o cosa similar) el viernes bajo un trebón de agua la calle Francisco Llorens. Le falta poco para entrar en servicio, se dijo, quizá esta misma semana, pero se inauguró. Y se explicó también a la prensa que si no se había podido terminar antes había sido por culpa de la lluvia, porque "con lluvia no se puede soldar". Busqué en internet "soldar bajo el agua" y me apareció: "Curso superior en soldadura, 350 horas, semipresencial". Luego se puede soldar bajo el agua, lloviendo, por ejemplo. Y también bajo el mar. Yo lo sabía, pero había que asegurarse no fuera a ser que el resto del mundo se hubiera contagiado de esta ciudad en la que algunas cosas marchan hacia atrás.

Cumple una semana de reordenación del tráfico la obra (singular) de reposición de la acera derecha (una) del primer tramo de la Marcelo Macías desde su intersección con Progreso a la altura del Jardín. Y no se ha notado que los trabajos hayan comenzado. Aunque eso sí, las restricciones lleva padeciéndolas el tráfico una semana, quizá para ensayo del operativo. Por lo demás de obras poco o nada, lo que constata que en esta ciudad hay cosas que no cambian.

Más ejemplos: anunciaba el Concello a finales de la semana anterior que en la pasada las restricciones de tráfico en la Avenida de La Habana se prolongarían hasta el martes. Después de que los técnicos se toparan con lo que, al parecer, se habían olvidado: que el subsuelo de La Habana y Concejo mete miedo. Del pasado martes al martes que viene, como mal menor, porque las restricciones siguen. Vázquez y los suyos habrán de cuidarse mucho con los finales en esta ciudad, que tanto se parecen a las promesas del Gobierno de Madrid en llegadas del AVE.

Las diputaciones necesarias. Para explicar la utilidad de las diputaciones provinciales el jueves en el acto de Cuenca de presidentes que cerró el del Gobierno en funciones, Manuel Baltar afirmó que en Ourense la vida de 130.000 ourensanos sería muy distinta ahora mismo si no existiera la Deputación de Ourense. Yo no se lo discuto, pero pongo un menos mal. Porque todo lo demás es un páramo. Manuel Baltar sabe también de la inutilidad más que de las limitaciones de muchos concellos. De que los hay con menos de 550 habitantes que tenían en 2015 un presupuesto de 1,4 millones de euros; otro que dispuso de ese mismo dinero para 644 gobernados; o de 1,8 millones para un millar escaso de vecinos. Hubo 10 concellos en esta provincia, al menos, en que cada uno de sus habitantes salió a más de 1.200 euros al año (más de 2.000 euros en 2 casos). Esos concellos son más inútiles que limitados, son más un caso de inutilidad de gestión que de limitación de recursos, y eso también habría que ponerlo en orden. A partir de ahí, de que eso ocurre y es así, es muy probable que a poco que instituciones intermedias como las diputaciones resulten mínimamente eficaces, acaben siendo imprescindibles. Cuidado, porque no será bueno no corregir el problema sólo para sostener la necesidad de repararlo.

 
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