Cerca de las vías

 
 
 
 
 
Del 22 al 28 de Febrero de 2016
 

Un día los socialistas trajeron a la ministra de Fomento a inaugurar una Plaza de Abastos que, un año después, sigue cerrada, la de A Ponte. Ahora la ministra lleva al alcalde de Ourense, que no es socialista, a Madrid a otra reunión sobre el AVE de la que Vázquez Abad sale sin nada en concreto que se sepa o que pueda saberse, que aún es peor. Como el botijo siempre ha sido un instrumento de mecanismo muy simple, el cometido de aguador se le dejaba al niño que acabó siendo el niño del botijo. Otros, como Celso Delgado, estuvieron metiéndole brasa al asunto hasta que el PP llegó al Gobierno central, pero luego desaparecieron del escenario de la Alta Velocidad porque una cosa es predicar y otra dar trigo y Delgado es un maestro del escapismo (lo que dada su longitud tiene más mérito). Ahora Madrid llama al alcalde de Ourense y Jesús va, y vuelve de Madrid con nada que decir o que pueda decirse, que, insisto, no es lo mismo. Menos mal que este viernes consiguió decirle a la oposición que puede que en abril venga Madrid a decirnos algo, algo es algo. Pero ese no es el problema.

El problema es que esta ciudad siempre ha vivido cerca de las vías más de lo que el PP alcanza a ver y el alcalde y su grupo consiguen asimilar. Y el gran problema de Ourense es que con las vías va el urbanismo de esta ciudad, como le advirtió Barquero a Vázquez, aunque sutilmente el socialista se haya referido al asunto como "un toque de atención" al alcalde (o un ostión, diría yo). Y el problema ahora es que el 2018 está ahí, casi a la vuelta de la esquina, y el Gobierno de Madrid está out o provisional, que para el caso es lo mismo. En consecuencia, qué podría prometernos ahora Ana Pastor que tuviera las mínimas garantías de que va a servir. Somos tontos o qué, cuatro años durmiendo el asunto y ahora nos viene con estas. Ni siquiera puede presumir Pastor de la nueva Estación de Vigo mientras los trenes sigan entrando por la de Guixar. Por qué será, ministra, que se parece tanto a la Plaza de Abastos de A Ponte...

De entrada (quede claro), ni siquiera venir en abril a Ourense depende de que la ministra quiera, sino de lo que pase no más allá del 5 de este mes en las Cortes Españolas. Quién le ha dicho a ella que para entonces seguirá siendo ministra aunque sólo sea en funciones. Lo mismo que aunque llegara a poder y querer venir Pastor fueran a recibirla y a escucharla los del PP sino los de Jácome y Barquero (quien le ha dicho a Vázquez que para entonces seguirá siendo alcalde de esta ciudad, a ver qué pasa a partir de este 15 de marzo). Todo esto es algo tan obvio que me parece lamentable que haya siquiera que mencionarlo. Pero hasta este punto deben considerarnos en Madrid y en Ourense estúpidos a los ourensanos. Como nos consideran tontos cuando parecen trasladar la responsabilidad del cómo se integre la Alta Velocidad en esta ciudad y el diseño de la Estación Intermodal a la Administración local, cuando todos sabemos que será lo que Madrid quiera. Y que lo que Madrid quiera dependerá de quien mande en Madrid. Por eso con los socialistas hubo un modelo y con los populares ese modelo no sirve. Fácil y simple, como la canción de Fito: ¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies.

Pero, dicho esto, el gran problema de Vázquez y su Gobierno municipal como lo plantean ahora los socialistas (el "toque de atención" de Barquero), es que no debiera haber nuevo planeamiento urbanístico si no se parte del modelo adecuado de integración de las vías que evite la fractura de la ciudad con una Estación Intermodal que haga lo propio, eliminar la brecha que el tren generó en A Ponte y O Vinteún. Y ahí es donde los socialistas advierten que se plantarán. Y seguro que los de Jácome harán otro tanto y puede que también Ourense en Común. Éste sí que es un asunto de verdadero calado ante el que ningún grupo oposición va a permanecer ajeno, seguro. Luego el Gobierno municipal estará completamente sólo en el asunto, además de en minoría. Y una cosa no podrá ir sin la otra, es más que probable.

Así que en tal situación, más le valiera a Vázquez y a su equipo resolver asuntos cuya resolución le compete al Concello, como qué hacemos con los contenedores soterrados, y por lo que a las vías respecta rezarle a San Martiño para que Madrid y Santiago no nos hagan el enésimo desprecio a los ourensanos premiándonos con una integración chapucera y un pretencioso apeadero en vez de una Estación Intermodal. Como muchas cosas en esta ciudad acaban siendo más una cuestión de fe que de derechos y racionalidad, lo bueno que tiene rezar es que sirve para los milagros, que aquí es lo que necesitamos. Por lo de pronto, atentos todos a la hoja de marzo del calendario: lo que pasa en Madrid a partir del 1 y, sobre todo, del 5; lo que pasa en Ourense a partir del 15; e, incluso, si en el Pleno de este mes del viernes, 4, Democracia Ourensana cambia de estrategia y empieza a votar sus mociones y las del amado socio, el PSOE. Y pase lo que pase, igual a los sufridos ciudadanos que a políticos y politiquillos llegados a este Concello por arte de birlibirloque, siempre nos quedará aquello de yo he crecido cerca de las vías y por eso sé que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren...

 
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