Proporcionalidad errática

 
 
 
 
 
Del 25 al 31 de Enero de 2016
 

Un amigo mío sostenía que, por muy positiva que fuera, si era discriminación no podía ser muy buena. Se trata de la dialéctica política, una jerga que a menudo inventan ellos, los políticos, para no llamar a las cosas como sería bueno que fueran (y no sólo que se llamaran) y evitar que no sean exactamente lo que tendrían que ser. Nada que ver con la jerga de Microsoft cuando te ofrece "desfragmentar" el disco duro en vez de "compactar", por ejemplo, que viene a ser lo mismo aunque más correcto. Podrían hablar de "compensar" en vez de discriminar positivamente, por ejemplo, y sería como mínimo tan correcto pero mucho más comprensible para el ciudadano y, por tanto, más directo. Por qué será, quizá porque no interesa....

Volvió a mencionarse la "discriminación positiva" en el Pleno de enero de la Deputación de Ourense de este viernes a la altura del Plan de Empregabilidade, pero no más allá de esbozar el diputado de Democracia Ourensana, Armando Ojea, algo tan fundamentado como que la "linealidad" que se aplica en los criterios de asignación de fondos puede no ser el criterio más idóneo a aplicar dada lo poco homogénea que resulta la realidad social, laboral y económica de la provincia. Valiente apunte, lástima que se haya quedado sólo en eso. Y añadió que "el criterio no tiene por qué ser necesariamente poblacional". Cierto, pero (otra vez) lástima que de ahí no hayamos pasado.

A Baltar Blanco le gusta hablar de "política con mayúsculas" y recomendar a la oposición que aporte, que presente propuestas constructivas. No se si esta oposición (lo dudo, ciertamente) sería capaz de asumir un reto que ya no fueron capaces de asumir otros que les precedieron en etapas de gobiernos tan dilatados como los de Victorino Núñez y su predecesor, José Luis Baltar. El primero, Victorino Núñez, le había dado en su día vueltas al asunto de encontrar un sistema objetivo de reparto que, provisto de las adecuadas variables, introdujera sistemas correctores capaces de compensar a los concellos más desfavorecidos y corrigiera paulatinamente la brecha con los más poblados, empezando por las cabeceras de comarca y las grandes villas. Pero o no dio con el mecanismo o nunca se atrevió a experimentarlo. José Luis Baltar no me consta que siquiera se interesara lo más mínimo por tal asunto.

No se quien, si el PSOE, Democracia Ourensana o el BNG, estará dispuesto algún día a abrir el melón, siquiera si se atreverá a hacerlo (ahora mismo dudo mucho que llegue a ocurrir), pero ya puede ir haciéndose a la idea el boss de la Deputación de que cualquier recuperación poblacional y la inversión de los índices demográficos de esta provincia pasa, necesariamente, por aquí. Cuando alguien mencionó a Chandrexa de Queixa como muestra ad hoc de sus argumentos y uno de los concellos con menor población en situación de acogerse a ese Plan de Empregabilidad, dudo mucho que supiera de qué población, exactamente, estaríamos hablando y de que los habitantes de Queixa con sus 2.600 euros de presupuesto por habitante/año, casi multiplican por cuatro los de cualquier vecino de Ribadavia, por ejemplo. Y no por ello Celeiros (capitalidad del concello) tiene nada que ver con Ribadavia, ni el concello de Chandrexa de Queixa con la capitalidad de O Ribeiro. Si como dice Pérez Jácome su compañero, Armando Ojea, sabe tanto de cómo es esta provincia, estoy seguro que sabrá muy bien de lo difícil que puede ser introducir los adecuados elementos correctores que, cuando menos, inviertan las tendencias que han permitido que, mientras parte de Ourense aún resiste, el otro Ourense se hunde, si es que ya no se ha hundido. La realidad es tremendamente compleja y, como en el caso mencionado, hay concellos donde surge pobreza por todas partes cuando en sus arcas municipales tendría que haber dinero casi de sobras.

No se si estas serían las grandes propuestas y los grandes debates que al presidente de la Deputación de Ourense le gustaría que se le plantearan, pero es inevitable que él, como presidente del Gobierno de esta provincia, o lo asume o jamás corregirá esta tendencia decadente. No se si esto será de esa política "con mayúsculas" de la que suele hablar con cierta frecuencia, pero él como Armando Ojea (si como dice Pérez Jácome conoce muy bien esta provincia) saben muy bien que es ahora mismo uno de los asuntos de tanto calado como complejidad para Ourense. Desde luego, nada que ver con esa idea de presentar mociones para luego no votar ni siquiera las que uno presenta, pero debatirlas al límite de los tiempos pese a advertir a los medios de comunicación de que se nos está tomando el pelo con sesudos debates de mociones que no sirven para nada ni aunque se aprueben; esa transparencia que deja de interesar en cuanto todos, incluida la oposición, nos hemos de desnudar; o las cruzadas por los territorios perdidos que sólo somos capaces de activar cuando de nuestro patrimonio no quedan más que los restos. ¿Cuanto Ourense más habrá de morirse para empezar a corregir la dichosa proporcionalidad?

 
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