Cambio de actitudes

 
Por PEPE D.
 
 
 
 
11 de OCTUBRE de 2012: OURENSE DIXITAL

Hace años, casi recién desembarcado en la política gallega, escuché a Manuel Fraga decir algo así como que gobernar en minoría era imposible, o poco menos. Tampoco a don Manuel le gustaba este tipo de gobiernos. Ni era, precisamente, muy dado a negociar.
Tampoco ha habido muchos políticos que últimamente hayan hecho, precisamente, gala de esta capacidad, la de la negociación.
Pero el hecho de que no sea lo más común, lo más corriente, ni quiere decir que sea imposible ni, mucho menos, que sea malo.
Es más, es políticamente higiénico, muy higiénico.
Lo menos democrático es lo otro, lo más común. Por mucho que pretendan hacernos creer lo contrario.

Hace años, completó una de las legislaturas más imposibles que recuerdo en esta provincia, un alcalde socialista en Viana do Bolo. De profesión carnicero, Sergio González Bruña (quizá todavía hoy viva), fue capaz de gobernar una legislatura, 4 años (de 1999 a 2003), con un gobierno tan en minoría que sólo tenía tres concelleiros, él y otros dos, por 5 el PP, 2 VIA y uno el BNG.
VIA, Vianeses Unidos Adiante, eran una escisión del PP de Nefatalí Prieto Barrios, que, llegada la ocasión, votaron junto al BNG al candidato del PSOE para alcalde. Sólo por joder al veterano Neftalí Prieto. Los de VIA ya anunciaron que sólo esto, porque no iban a apoyar ningún gobierno. Y luego hizo lo mismo la concelleira del BNG.
Así que al carnicero González Bruña, hombre con escasa trayectoria política, no le quedó más remedio que hacer la larga travesía de una legislatura con el objetivo principal de completarla.
Hecho esto, desapareció de la política.
Luego llegó Andrés Montesinos y el PP recuperó la mayoría absoluta, pero no por ello el Concello de Viana do Bolo ha tenido a partir de entonces más días de sol.

Digo con esto que gobernar en minoría no sólo es posible, sino que además no tiene por qué ser malo.
Se nos puede vender al ciudadano que las actuaciones se demoran más, que el procedimiento se vuelve más farragoso y por ello menos ágil, que se gastará mucho tiempo en los trámites de negociarlo todo cuando ya se podía estar haciendo. Pero también se nos esconderá que así uno, el que tiene la mayoría, hace siempre lo que le da la gana mientras los otros miran, y los plenos son esa especie de ejercicio mensual para la galería y que los medios de comunicación puedan contar que a la oposición siempre le queda el derecho al pataleo. Porque todo lo demás, cortar y pinchar, lo hacen los gobiernos en mayoría, absolutos y, muchas veces, absolutistas.

Ahora bien, está por saber hasta dónde darán, hasta dónde serán capaces y al menos lo intentarán con las debidas y suficientes actitudes los munícipes socialistas del Concello de Ourense.
En esta Corporación no hay siquiera uno de los 27 concelleiros que recuerde un Gobierno en minoría. A lo sumo pueden haber oído hablar de ello.
Los 11 que van a gobernar no se han formado en tales prácticas, sino en el ordeno y mando de una mayoría justa pero suficiente para eso, ordenar y mandar, números cantan y 14 bastan.
Ha llegado el momento de cambiar esas actitudes, el talante y los planteamientos. La Xunta de Goberno Local que ellos conocen y han practicado pasa a mejor vida, nada que ver la de ahora con la de antes. Ya se pueden ir olvidando de ella y del ninguneo y el menosprecio a la oposición, aunque ahora seguro que negarán que lo han hecho.
La gran pregunta y lo que está por ver es si serán capaces.
Porque si no lo son, o recuperan al BNG y la mayoría para gobernar, o a este Gobierno en minoría le espera un calvario.

peped@galipress.com  

 
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