Pokemon es nombre de juego

 
Por PEPE D.
 
 
 
 
23 de SEPTIEMBRE de 2012: OURENSE DIXITAL

No estoy de acuerdo con quienes, en una especie de fiebre súbita de adhesión inquebrantable al alcalde de Ourense se apresuraron lo mismo a poner en duda aspectos de la labor de la justicia que a especular con intereses políticos en la actuación de la juez de Lara; como tampoco ahora estoy de acuerdo con el calibre que la propia juez permitió que la Operación Pokemon acabara tomando y, aún menos, con algunas de las formas empleadas.
Tampoco estoy diciendo que Francisco Rodríguez haya salido de rositas de los juzgados de Lugo, o que cohecho y prevaricación sean nada. Ni que el hecho de que todos sepamos que Rodríguez es muy capaz por sí sólo de afrontar esa fianza de 6.000 euros, quiera decir que abogue porque debiera ser mucho mayor para que no pudiera pagarla.
Nada de eso.

Pero digo que a los ojos de miles de ciudadanos algo sigue chirriando en la justicia. Esta madrugada, si acaso, más: si algo así puede pasarle al alcalde de una ciudad como Ourense, qué no podrá pasarnos a cualquiera de nosotros.
Si la memoria no nos falla, Rodríguez es el primer alcalde de una capital de provincia que no acaba en el trullo pero sí en una Comisaría de Policía de una ciudad que no es la suya incomunicado. Marbella tuvo más morbo y glamour, pero Marbella no es la capital de una provincia. El alcalde de Ourense estuvo a punto de completar tres días aislado totalmente, por completo.
A Francisco Rodríguez tampoco podrá extrañarle que muchos de sus vecinos y gobernados llegaran a creer que cuando esto estaba ocurriendo en algo muy gordo podía estar metido.
Nadie es perfecto. Y a lo que se ve la Operación Pokemon tampoco.

En este país en el que con la facilidad de un abrir y cerrar de ojos se pasa de la adoración al odio y de la felicidad a la desgracia, no faltarán los que concluyan que cohecho, prevaricación y nada es lo mismo. Tampoco es cierto. Pero también es cierto que la justicia lleva poco hecho para que el ciudadano crea que son algo realmente grave. Se escuchan demasiado a menudo, y casi siempre concluyendo con, al menos, relativa impunidad.
Lo mismo que un imputado es un señor o una señora que ha de comparecer en algún juzgado cuando el o la juez lo diga. Y a menudo no pasa nada.
Yo no digo que cohecho y prevaricación sean nada si llegaran a ser, que esa es otra. Sólo digo que, ahora que la jueza ha fijado los cargos, una ciudad ha estado tres días sin alcalde y este domingo se levantará sintiendo que otras no han tenido que pasar por esto en iguales o similares imputaciones.
Y aquí el único chiste del asunto es el nombre de la criatura, Pokemon, que ya le vale a quien la bautizó.

peped@galipress.com  

 
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