Estados comatosos
 
Por GRINGO VIEJO
8 de NOVIEMBRE de 2010: OURENSE DIXITAL

No menos de una veintena de concellos de esta provincia tienen sus cuentas de cuerpo presente, su economía en coma y un buen mazo de facturas embalsamadas para que no huelan mientras los acreedores duermen una especie de sueño de los justos.
Un buen puñado de concellos de esta provincia hace ya tiempo que le han pasado la recaudación a la Deputación Provincial, para que alguien les haga a los alcaldes el ingrato trabajo de recaudar, a ellos, dios mío, que va, home, nós non che cobramos, eso é a Deputación...
Cierto, ellos no cobran porque estos concellos ya ni siquiera tienen capacidad para cobrar sus impuestos.
Hay un buen puñado de concellos de esta provincia que difícilmente ya pueden asumir servicios básicos como el de la recogida de basuras, deben miles de euros de la factura eléctrica, y contribuyen poderosamente al empobrecimiento de eso que ahora llaman microempresas es decir, un albañil y un pinche, un electricista y un pinche, un fontanero y un pinche..., paisanos todos que a salto de mata van llegando a fin de mes.
Si el asunto está mal, ellos ya siquiera son un bálmaso.

No menos de una veintena de concellos de esta provincia, y es probable que me quede incluso bastante corto, están a las puertas del siguiente gran problema: no poder pagar las nóminas de sus cortas plantillas.
En las próximas municipales, las de 2011, es muy probable que no escuchemos a la oposición denunciar contrataciones ad hoc de tantos o cuantos currantes eventuales unas semanas antes de pasar por las urnas, a no ser que el alcalde quiera hacer como el señorito de antaño y contratar campesinos cuyas familias le demuestren luego en las urnas su agradecimiento.
De Santiago ya no llega nada con lo que prestar siquiera servicios imprescindibles a esos paisanos de avanzada edad que, diseminados por remotas aldeas de esta provincia y de esos concellos, ni siquiera pueden contar con la ayuda de sus convecinos. Porque tampoco quedan, y los que hay tienen sus mismos problemas.
¿Para qué se hicieron un puñado de residencias de la tercera edad, si la Xunta ahora no las quiere y las fundaciones otro tanto?...

Alguien habló gratuitamente hace algún tiempo de la segregación de municipios como la salida a este y otros de sus grandes problemas. Es un absurdo que revela el desconocimiento de la realidad que conforman los 92 concellos de esta provincia. Las salidas son complejas e inciertas ahora mismo, pero si algo está claro es que estas gentes en territorios incapaces ahora mismo de generar recursos ni de lejos suficientes, necesitan que sus concellos dispongan de dinero con los que afrontar servicios básicos, imprescindibles, que, a su vez y por desgracia, jamás generarán otro cosa que no sera bienmorir en vez de bienestar.
Dinero que se habrá de gastar en ellos sin a cambio esperar que generen en la propia administración ni un euro. Y que tendrá que llegar de administraciones muchísimo más potentes.

Ahora mismo hay un concello en esta provincia, a poco más de 40 kilómetros de la capital, en el que su alcalde está completamente sólo.
Sus ediles se han desmarcado, y sin ser oposición tampoco quieren ser gobierno.
Nadie lo ha denunciado, tampoco los dos grupos oposición, no ha transcendido pese a que se lleva así desde un poco antes del verano.
Y esto ocurre porque todos son conscientes de que la situación económica es como un barril de pólvora que en cualquier momento puede estallar.
Por supuesto, a todos, a los tres grupos políticos que existen en su Corporación, les interesa tan poco menear el asunto como hacerse con el gobierno del municipio.
Este tipo de marrones no le interesarán a nadie.
Y este tipo de concellos están abocados a ser gobernados por ingenuos, fanáticos del poder o petrimetres de cualquier partido.

 
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