Ourense, una víctima fácil de parodias

 
Por ELVIRA CUADRADO
 
 
 
28 de MARZO de 2011: OURENSE DIXITAL

Nos estamos creando un perfil de víctima fácil de parodias. Los datos hechos públicos esta semana nos reconocen el liderazgo a nivel nacional en los fraudes en el censo electoral, 35 de los 39 casos detectados en Galicia y de los 121 identificados en toda España. Y menos mal que somos ligeros demográficamente. La causa es fácil de comprender a pesar de su naturaleza política. Ese liderazgo ourensano no es más que la consecuencia de la impunidad ante el descaro con que actuaron quienes protagonizaron el fraude hace cuatro años. Lo hicieron en su día de forma ostensible, sin cortarse, echándole pecho, como buenos baltaristas. Ya tuvimos hace años un sitio en La Parodia Nacional (con tema dedicado a los enchufados en la Diputación) y acabamos de estrenarnos en El Intermedio.

La semana nos ha sorprendido también con aires nuevos en una de las ondas mediáticas para asumir mejor el rol de poder fáctico y tener más sitio en determinados pesebres públicos. Quizá sobren altavoces propagandísticos pero es importante también asegurarse la capacidad de contribuir a la extender la sombra informativa.

Para mantener viva la llama propagandística nos han presentado como éxito del Plan Impulsa –que es como la Santa Compaña, no existe pero todo el mundo habla de ella- el anuncio de la instalación en Ourense de una fábrica de vehículos eléctricos. La empresa se llama Xero y está liderada en España por Julio Mayorga, ex agente profesional de la Bolsa de Nueva York, el epicentro de la crisis para mejor localización. Habrá 1.030 empleos –destacan los titulares- pero en 2015. Ojalá sea cierto. Pero en la memoria histórica –que es como el ADN cuando se trata de identificar a políticos- está archivado el caso SUINDOR, también impulsado desde el INORDE. Aunque si el trasfondo es un montaje industrial con subvenciones, el mejor referente es la Vidriera del Atlántico.

Lanzada esa bomba de humo en plena precampaña electoral da mucho que pensar. Con tantos metros cuadrados libres o sin vender, que su ubicación –decidida por Baltar, por supuesto- sea en un municipio, Melón, que no tiene polígono industrial, da mucho escepticismo.

No hay menos humo en el Concello de Ourense donde siguen levitando con eso que llaman termalismo. El colapso en el aparcamiento de Outariz les ciega hasta confundir turistas con excursionistas y andarines. Miden la actividad turística no en euros, sino en pies, los que se introducen en las charcas de Outariz y A Chavasqueira, una y otra vez remodeladas. Ese es el objetivo turístico al que han conseguido llegar tras cuatro años de mandato nuestros dirigentes locales. De los 500 puestos de trabajo en el programa del BNG no hay ni rastro. Del Plan Estratégico de Turismo Termal ya hace tiempo que no se habla. Plan por cierto invisible porque he hablado con mucha gente y nadie reconoce haberlo visto. No hay ni una sola referencia en la web del concello ni en la turismodeourense.com. Eso sí, mucho ruido, muchos arrumacos para la foto y pocas nueces en cada edición de Xantar y Termatalia, auténticos focos de autoadulación, con autopremios por lo bien que dicen que lo están haciendo, aunque las estadísticas se empeñen en decir lo contrario.

Se siguen sumando al grupo municipal del PPdG quienes defienden el PXOM 2003 y la redacción de un nuevo plan urbanístico a partir del ya anulado. Saben que ese Plan fue elaborado por especuladores en su época de oro. Toda su base financiera está calculada en torno a plusvalías privadísimas, tributos que afloraban como el maná y una generosidad del gasto público en todos los niveles administrativos (estatal, autonómico y local). Nada de eso existe ya. Los bancos y cajas, no sólo no van a dar dinero para comprar más viviendas sino que de un momento a otro soltarán al mercado las que tienen por lo que es el momento de repensar una ciudad desde una óptica distinta a la especulativa. Pero lo que para Ourense es una oportunidad, los políticos lo han convertido en un arma de rivalidad electoral.  El problema es la falta de credibilidad que sigue ganándose a pulso esta ciudad frente a potenciales inversores, sobre todo en ese sector tan manido como es el termal. 

No conoceremos el maquillaje contable de la fusión hasta que se hagan públicos los resultados de los test de estrés financiero, bien entrado el mes de junio. Eso mismo quieren conocer los mimos potenciales inversores que ni le han abierto la puerta a la Novacaixagalicia. Nada quieren saber de un gobierno corporativo oscuro y que sigue politizado. Ahora la entidad pide un EPA (esquema de protección de activos), una filigrana lingüística para denominar a una operación en la que el Estado cubre las pérdidas de morosidades no reconocidas que podrían aflorar en el futuro. El tiempo pasa y todo el fuego de artificio de Núñez, Pachi y Guillerme dejará paso a un paréntesis de silencio antes de la nacionalización a precio de saldo. 

Como si se tratase de una medida de reinserción social, la Diputación de Baltar ha cedido el Monasterio de Melón al concello cuyo alcalde fue condenado por atentar contra ese bien histórico. Y esa condición de la cesión, de rehabilitación en cinco años, bien podía reconvertirse en trabajos en comunidad del atípico Pardellas, una condena que sería sin duda más efectiva que la inhabilitación como cargo público.

Mala jugada la del conselleiro Hernández. Promovió la aprobación de la Ley de Aguas con claro tinte recaudatorio. Luego, cuando vio el temporal que le venía encima, no se le ocurrió otra cosa que decir que no se iba a aplicar. O sea, que el hacha era de mentira. Pobre imagen de seriedad de un conselleiro. Aunque tarde, un leve esfuerzo neuronal le hizo ver que el mismo voto no cualificado que se vende por una farola, puede traicionar por un pozo de agua. Menos fina estuvo la consellería de Cultura y Turismo pues convoca una línea de ayuda para modernizar restaurantes con tales condiciones que nadie se interesó por ella. Y es que la Administración quiere estar tan lejos del administrado que ni se molesta en preguntar por eso que llaman demanda empresarial.

Mientras Estado y Xunta compiten innovando en esa cuarta dimensión que hace invisibles a algunos parados, se oyen más voces en el desierto. De nuevo asociaciones benéficas, las mismas que cubren el déficit de atención social de la Xunta, advierten que están al límite. Siguen esperando que alguien les escuche y tome nota de cómo avanza el paro y la pobreza.

 
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La empresa se llama Xero y está liderada en España por Julio Mayorga, ex agente profesional de la Bolsa de Nueva York, el epicentro de la crisis para mejor localización. Habrá 1.030 empleos –destacan los titulares- pero en 2015. Ojalá sea cierto
 
     
   
 
No hay menos humo en el Concello de Ourense donde siguen levitando con eso que llaman termalismo. El colapso en el aparcamiento de Outariz les ciega hasta confundir turistas con excursionistas y andarines. Miden la actividad turística no en euros, sino en pies, los que se introducen en las charcas de Outariz y A Chavasqueira, una y otra vez remodeladas
 
     
     
     
 
 
     
 
 
 
   

 

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