Ciudad hipotecada jugando al monopoly

 
Por ELVIRA CUADRADO
 
 
 
21 de MARZO de 2011: OURENSE DIXITAL

Volvemos a las cavernas urbanísticas de 1986. Todo por la codicia de unos –bastantes-, las tonterías de otros y la falta de profesionalidad –cuando no la corruptela- de una lista de funcionarios perfectamente identificables. Ese salto al pasado –nada menos que 25 años- nos puede recordar al parchís. Sin embargo, el juego que mejor puede emular la historia de nuestro PXOM es, sin duda, el monopoly (otra causal y desgraciada coincidencia). A eso han estado jugando especuladores y políticos. Se han jugado el futuro de la ciudad. Y ha sido una burda trampa la que les ha estropeado la partida y ha dejado sus bolsillos a medias. Con las prisas al recoger las fichas se olvidaron de la obligatoria declaración de bienes y patrimonio al finalizar su mandato en 2007.

Pero lo peor de este escenario es que falló el supervisor, la Xunta de Galicia. La primera de las sentencias anulatorias del Tribunal Supremo alude a un defecto formal de omisión de un informe. Era un defecto subsanable cuando el PXOM aún estaba en la consellería de Política Territorial. ¿Tanta prisa había para dar de comer a las pirañas del ladrillo?

Pero el futuro de la ciudad no sólo tiene pilares urbanísticos diseñados hace 25 años sino que depende de la misma Xunta que ha provocado el actual caos jurídico-urbanístico por incumplir sus obligaciones de fiscalización y control, siempre suponiendo que no fueran cómplices del juego tramposo. Por si fuera poco, los dirigentes de esa Xunta han demostrado su empecinamiento en bloquear al gobierno local en todo lo que pueda con el único objetivo de obtener el máximo rédito electoral. Dispone ahora de un arma potente para el jaque permanente al bipartito local.

De lo que nadie habla es de cuánto nos va a costar esta fechoría de los dirigentes locales. Un informe jurídico del concello recuerda que no sólo se declara la nulidad del PXOM sino la de todos los actos de aplicación del mismo, lo que debe traducirse en indemnizaciones de millones (miles de?) de euros que no tenemos. A ello hay que sumar las eventuales indemnizaciones por derechos de edificación consolidados, algunos nada despreciables. O sea, que ese PXOM 2003 ha terminado por hipotecar esta ciudad.

Por otro lado, si se sabía que una eventual nulidad del PXOM implicaba la de los actos de ejecución, ¿por qué tanta prisa en el concello en darle licencia a Hipercor y Eroski si se conocía que resultarían nulas de pleno derecho automáticamente, antes incluso de que empezaran a construir? No sé por qué tanta prisa para que el dinero de los consumidores ourensanos viaje y se invierta fuera de Galicia. 

Lo del ahorro en el gasto público es, en muchos casos, pura comedia. Con la crisis, los dirigentes políticos se han atribuido poderes extraordinarios en el uso del tijerazo. Amparados por el velo de la austeridad, tienen excusa hasta para recortes sociales. La Xunta carece de un plan de eficiencia en la gestión de gasto público o un plan de medidas de austeridad. Se toman decisiones aisladas, generalmente de fácil visualización –como gusta decir ahora- social. Pero no se ha puesto punto pelota al despilfarro por lo que puede ocurrir que los recortes de un lado sirvan para financiar excesos de algunos conselleiros.

Aparte del manido ejemplo del Gaiás, terreno muy pantanoso para los billetes de euro, resulta que la Xunta acaba de hacer pública en el BOE la adjudicación de una campaña publicitaria “sobre la modernización de la sanidad en Galicia” por valor de 1 MILLÓN DE EUROS. No ha habido ninguna modernización reciente ni relevante. Si hubiese un solo atisbo de modernización, no quepa duda que los usuarios la habrían captado directamente. Otra cosa es que ese injustificado gasto público sea una -¿habrá más?- carga del depósito de combustible para un fondo de reptiles mediático de cara a los comicios locales. No será un gasto eficiente para la Administración ni para los gallegos aunque puede que sí lo sea para el PPdG.

Otro MILLON DE EUROS le costó a la Xunta la auditoría para la fusión, todo para concluir que había que mandar al paro a 1.300 personas, pedir ayudas al Estado y capitalizarse mediante operaciones irrealizables (desinversiones industriales y venta de oficinas de Caixa Galicia en el exterior).

Después de 2 años, siguen funcionando chiringuitos cuyo cierre anunció Núñez Feijoo a poco de aposentarse. Dicen que están en ello pero lo cierto es que para crearlos y convertirlos en centros clientelares no les faltó celeridad. El balance hecho público esta semana es desalentador. Está claro que les cuesta.

Mientras los directivos de Novacaixagalicia se han ido de excursión por Oriente Medio, Núñez Feijoo no pasa de su cansino “llamamiento a todos los agentes sociales” para defender una caja gallega. Más énfasis pone Guillerme Vázquez, motivado por esa generosidad prestamista que ha hecho del BNG el partido que más deuda acumulada tenía en 2010 con las dos cajas gallegas (casi 5 millones de euros) según los datos de un reportaje publicado por la revista gallega Tempos.

Ese diálogo de sordos llamado debate de estado de la autonomía transcurrió como debería. Al menos sirvió para recodar a los parados y a los que viven bajo el umbral de pobreza. Como Galicia no necesita reformas estructurales a fondo, nuestro ejecutivo autonómico está muy ocupado con la mediación familiar y la custodia compartida, dos temas que seguro nos ayudarán a salir de la crisis. Algo más serio fue Núñez Feijoo, cada vez con más maña en los efectos especiales, al anunciar en el debate autonómico el decreto de electromovilidad con propuestas muy pegadizas mediáticamente.

Mientras el PPdG sigue jugando al sudoku para poder hacer su lista, el candidato del POLI, el abogado Luis Fernández Ramos, se estrena renegando de sus propias siglas. Además, es abogado urbanista, como Campo Labrador, justo lo que necesita este concello. El aparato del PPdG ha sufrido dos duros golpes: posiblemente se quede sin un conductor para el acarrexo de votos y han tenido que cerrar el punto de encuentro de fiestas electorales.

 
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Ese salto al pasado –nada menos que 25 años- nos puede recordar al parchís. Sin embargo, el juego que mejor puede emular la historia de nuestro PXOM es, sin duda, el monopoly (otra causal y desgraciada coincidencia). A eso han estado jugando especuladores y políticos. Se han jugado el futuro de la ciuda
 
   
 
Pero lo peor de este escenario es que falló el supervisor, la Xunta de Galicia. La primera de las sentencias anulatorias del Tribunal Supremo alude a un defecto formal de omisión de un informe. Era un defecto subsanable cuando el PXOM aún estaba en la consellería de Política Territorial. ¿Tanta prisa había para dar de comer a las pirañas del ladrillo?
 
     
   
 
Más énfasis pone Guillerme Vázquez, motivado por esa generosidad prestamista que ha hecho del BNG el partido que más deuda acumulada tenía en 2010 con las dos cajas gallegas (casi 5 millones de euros) según los datos de un reportaje publicado por la revista gallega Tempos.
 
     
     
     
 
 
     
 
 
 
   

 

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