Mierda y más mierda
 
Por ELVIRA CUADRADO
2 de NOVIEMBRE de 2010: OURENSE DIXITAL

La semana ha comenzado con algo que ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo por la pasividad o la inoperancia de múltiples actores. Y es que, como ocurre todos los años, se han aceleran los cada vez más frecuentes vertidos al río Barbaña. ¿Tantos responsables de inspección e investigación –Confederación Hidrográfica, SEPRONA, Policía Autonómica, Fiscalía Mediombiental, …- y determinados empresarios gozan de impunidad ante presuntos delitos contra el medio ambiente? ¿Cuánto recauda el Concello de San Cibrao por el IAE y por la tasa municipal de saneamiento? ¿Cuánto de ese dinero se han invertido en mejorar la gestión de las aguas residuales industriales? ¿Ha pagado el concello de San Cibrao los 450.000 euros de multa impuesta por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil por el del grave atentado ecológico al río Barbaña el 24 de junio de 2009? Y, por cierto, ¿seguimos los ourensanos pagando el coste de la gestión de aguas residuales del Concello Barbadás?

Y hemos terminado con más mierda y más cerca. No es fácil entender cómo un despido puede desembocar en una huelga indefinida en un servicio público pero huele a prepotencia e ineptitud, una peligrosa combinación propia de entornos politizados. Lo cierto es que el “salto de calidad en el servicio de limpieza” anunciado por el Concello de momento no pasa de continuos trompicones: la adjudicación acabó en el juzgado, una deuda salarial de 200.000 euros que tenía que pagar la nueva adjudicataria acaban pagándola todos los contribuyentes ourensanos, el alcalde condona una sanción por incumplimiento de la concesionaria a cambio de que contrate a 35 personas seis meses, y ahora el servicio paralizado sine die

En O Barco se han dado cuenta de que ahora están más lejos que antes de la capital. Como les recuerda el Consejo General del Poder Judicial al denegar la celebración de juicios penales en esa villa, las vías de comunicación son las mismas, no han mejorado y, lo peor, se han reducido las alternativas de transporte hacia O Barco en los últimos años. Esa situación de aislamiento no merece  ni debate ni consenso políticos. Más importante parece ser esa lucha por el número de votos en el Consorcio Turístico de Valdeorras, diálogo de sordos que va camino de cumplir un año. Y no muy lejos, en Trives, es una fábrica de chorizos el tema de interés de los escasos plenos que celebran sus representantes municipales.

A pesar de tener semivacíos de empresas la mayor parte de los llamados parques industriales, la Xunta ha decidido que se puedan instalar industrias en suelo rústico. La decisión no hace sino poner en evidencia el fracaso de la política de suelo industrial de los últimos gobiernos autonómicos y la connivencia de éstos con políticas especulativas.  Muchos recordarán aquellos impactantes planos de Xestur presentando la Ciudad del Transporte con un ufano Cabanelas, y a Núñez dándole a la pala para tapar la primera piedra a principios de 2005.  Hoy es un inmenso solar con claras señas de abandono alrededor de la única empresa allí instalada. Por una cuestión de vergüenza ajena, los empresarios del Polígono deberían pedir que se retirasen los indicadores a la “Ciudad del Transporte”. Al menos los de Xestur ya empiezan a utilizar el menos pomposo término “Central de Transportes”.

La sorpresiva decisión del ejecutivo regional explica que los últimos gobiernos autonómicos hayan sido capaces de resolver una de los grandes retos pendientes de este país: la ordenación territorial. Tanto el último gobierno de Fraga –con Núñez como conselleiro de Ordenación del Territorio- como el de Touriño no fueron capaces de llegar más allá de aprobar unas directrices, o sea, nada. Y el nuevo gobierno de Núñez muestra la misma ceguera. En todo caso, nueva hipoteca a sumar para las generaciones futuras.

Prosigue el inútil debate en torno a los Presupuestos autonómicos. Se refuerza la histórica discriminación de la provincia con el tácito acuerdo de los llamados actores socioeconómicos. Y, dentro del territorio provincial, se castiga no sólo a municipios donde gobiernan PSdG y BNG sino a los de PPdBALTAR. En esa lidia aparece super Rogelio Martínez repartiendo empleos en varios municipios a través de obradoiros como si fuera el Hada de los Sueños. Pero no entiendo dos cosas: ¿por qué se conceden obradoiros a municipios que tienen –o están cerca- pleno empleo, aunque sea por su regresión poblacional? …y, si la construcción ha perdido peso y ganando parados, ¿por qué la mayoría de las especialidades de los obradoiros concedidos están relacionadas con el sector de la construcción? Me quedaría más tranquilo si el representante autonómico nos facilitase datos –reales, claro- de la inserción laboral de los últimos alumnos que se formaron en esos talleres, los mismos que no aparecen en las memorias anuales.

 
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No es fácil entender cómo un despido puede desembocar en una huelga indefinida en un servicio público pero huele a prepotencia e ineptitud, una peligrosa combinación propia de entornos politizados. Lo cierto es que el “salto de calidad en el servicio de limpieza” anunciado por el Concello de momento no pasa de continuos trompicones
 
     
   
 
¿Cuánto recauda el Concello de San Cibrao por el IAE y por la tasa municipal de saneamiento? ¿Cuánto de ese dinero se han invertido en mejorar la gestión de las aguas residuales industriales?
¿Seguimos los ourensanos pagando el coste de la gestión de aguas residuales del Concello Barbadás?
 
     
   
 
Y, dentro del territorio provincial, se castiga no sólo a municipios donde gobiernan PSdG y BNG sino a los de PPdBALTAR. En esa lidia aparece super Rogelio Martínez repartiendo empleos en varios municipios a través de obradoiros como si fuera el Hada de los Sueños
 
     
     
 
 
     
 
 
 
   

 

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