Carlos Montes,
alcalde de O Carballiño

 
  Hubo incluso quien rosmó por lo bajo "que se besen", sin ocultar que no acudía al pleno preparado para tanta paz. En Carballiño los ánimos estaban hechos ya a temperaturas como las del jueves, y más de uno empezó a poner cara rara cuando constató que los munícipes, esta vez, venían en son de paz.
 
 
El BNG se olvida de la policía y el alcalde accede a que el Concello se persone en el caso de edil agredido
7 de SEPTIEMBRE de 2007: OURENSE DIXITAL
   

Sorprendentemente PSOE y BNG se entendieron a la perfección en el que se presagiaba polémico y tenso pleno de septiembre del Concello de Carballiño. Hasta el punto de que el PP sólo pudo hacer de convidado de piedra y los asuntos del orden del día prosperaron en su práctica totalidad por unanimidad.
El acuerdo consistió en que, al final, el regidor municipal y el grupo del PSOE acceden a la petición de los nacionalistas de que el Concello de Carballiño se persone como acusación en el procedimiento judicial seguido a raíz de la agresión al concejal del BNG, Xosé Dobarro, por el militante socialista Julio Martínez. A cambio, el BNG prescindió de la presencia policial (incluso había especulado con la Guardia Civil) en el salón de plenos para garantizar el desarrollo de las sesiones.
Es más, el alcalde incluso propuso que sea el Concello el que se haga cargo de los costes que al concejal le suponga la denuncia, lo que prosperó también con el apoyo de todos los grupos.

El pleno aprobó también, entre otros asuntos, las tasas para los servicios de comida a domicilio para los mayores por el precio de 2 euros y para acoger a los niños en edad escolar durante las primeras horas de la mañana.
En este último caso, los padres abonarán 20 euros anuales por el primer hijo, 15 por el segundo y 5 por los demás.
También fue elegido el representante en la Ruta do Viño do Ribeiro, designación que recayó en el concejal de Turismo, José Manuel Dacal, y también se acordó que los festivos del 2008 sean el martes de Entroido y el 17 de septiembre.

Como viene siendo costumbre en todas la sesiones que van de la presente legislatura, numeroso público asistió al pleno, si bien en esta ocasión fue advertido por el alcalde con el desalojo en caso de no guardar el debido respeto. Como quiera que la sesión resultó para muchos inesperadamente tranquila, los ánimos acabaron calmándose por completo.

 
 
 
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REDACCIÓN de Ourense Dixital