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Informa la SER a primera hora de la mañana del lunes, 7 de febrero: EL MUNDO es el único diario nacional que no ha colocado en portada la tragedia de la muerte de 18 jóvenes en Castellón por inhalación de gas. Tragedia doble, parece querer decir el informador, tanto por el hecho en sí como porque el diario de Pedro J. Ramírez se haya desmarcado de las propuestas de primera de todos los diarios. Todos los días las hay, tragedias y propuestas de primeras páginas de los periódicos.
Igual que ha habido acuerdo unánime en que el Plan Ibarretxe es malo para España y para los españoles. Y que el Plan Ibarretxe tiene que seguir llamándose así, Ibarretxe, no Vasco, aunque el lendakhari se empeñara en que, una vez aprobado por el Parlamento, era el Plan de Euskadi. No señor, no va a tener la culpa todo un pueblo, igual que no se puede desmantelar a todo un equipo de fútbol por sus malos resultados cuando resulta mucho más fácil cesar al entrenador. Llega con que el malo sea Ibarretxe. El Plan Ibarretxe es malo, lo dice la gente, lo dicen casi todos, cualquiera, aunque casi nadie sepa qué es el Plan Ibarretxe y qué dice, exactamente, el texto que lo contiene. ¿Alguien lo ha visto, alguien ha podido leer en algún diario siquiera una mínima parte de su articulado?. Serán pocos.
Por contra la Constitución Europea es buena, ideal y genuina, y no respaldarla el día 20 de febrero de 2005 sería catastrófico para nosotros. Lo dicen ellos, los políticos y los medios de comunicación, Butragueño, Cruyff, Loquillo y algún que otro baluarte de los poderes mediáticos. Si lo dicen ellos será verdad, se busca que así lo vea el pueblo, para qué ponernos nosotros a desmenuzar semejante tocho legislativo, eso es lo que se busca, esta es la estrategia.
Y esta es nuestra tragedia. Nunca como ahora se han lanzado con tal desparpajo a pensar por nosotros. Nunca lo han hecho de manera tan descarada. Lo que ocurrió entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 sirvió para constatar que era posible. De hecho se logró. Y están en ello, siguen en ello.
Antes de las fechas señaladas, mientras las diarias propuestas de las primeras seguían haciendo posible la uniformidad de todas las portadas de los diarios y los poderes mediáticos seguían moviendo sus peones en la sombra, dos de ellos ya habían pactado en Madrid taponar como fuera los todavía tímidos escarceos de los diarios digitales, iniciativas libres y libertarias de profesionales de la comunicación que no comulgan con todo este tinglado.
Escarceos incipientes todavía pero extremadamente peligrosos si se lograra plasmar que, igual que los hechos y la verdad no son propiedad de nadie, las rotativas no tienen por qué ser imprescindibles. Ya Aznar siendo presidente había advertido de lo peligroso que podía resultar Internet, donde querer puede ser igual a poder, donde los cauces para el anonimato pueden incluso exceder a la legalidad que el poder perfila a su medida y antojo, donde llegar al lector es tan fácil como seguro. Por mucho que se piense lo contrario.
Por eso llegó la pinza. Por mucho que se piense que no, que no será para tanto. Lo fue. Lo es. Caza y persecución a todo aquel que en la nómina de cualquier medio de comunicación oficial se implique en cualquier publicación digital de las denominadas alternativas.
Todo para que todo siga así, para que las respuestas a todas las preguntas las sigan teniendo ellos, para que las primeras de los diarios sigan siendo uniformes, terrible el Plan Ibarretxe y estupenda la Constitución Europea.
Todo para que, como dice aquella canción, la mentira esté escrita en los periódicos de mañana. |
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