| vaticinó Pachi Vázquez el lunes, que estábamos ante un semana definitiva, y como quiera que dijo que "la mayoría silenciosa será la que dé el empujón definitivo", me lo imagino yo como una plaga de gentes que emergen como de la nada entre los trigales armados de papeletas en vez de hoces o así.
Las afirmaciones de Pachi Vázquez tiene su riesgo, y por muy conselleiro que sea y mande en sus filas, algunos también las sabemos echar y las echaremos en su momento.
A propósito de cuentas. Cuando las cuentas no le salen a los del BNG, echan mano de esa especie de bastión popular (de gente, no de PP, claro) que tienen en Rairiz de Veiga, Vilar de Santos y, sobre todo, como nó, en Allariz.
A mitad de campaña, los de Alex quedaron pelados de gente para un acto en el Campus Universitario. Pero se paliaron las carencias con autobuses de paisanos venidos desde esos tres concellos de esta provincia donde el BNG se ha instalado, controla, convence, es querido, admirado y socorrido, si es preciso.
Para que luego hablen de los otros. Y menos las socialistas, que después de lo del BNG tuvieron que juntar señoras a toque de caja para una de esas cenas con mandamás en femenino que no cuajó ni de lejos, así que "no me falles, tienes que venir..." (por María Quintas).
Los métodos no ofrecen ya dudas.
Es decir, en realidad son muy parecidos aunque parezcan muy distintos. Lo bueno y lo malo les pasa a todos. Las reacciones en tales situaciones puede que no sean iguales, pero en esencia no distan demasiado.
En lo que se difiere es en lo que verdaderamente no ha quedado más remedio. Se difiere mucho, por ejemplo, en lo larga que ha sido para todos los que no son el PP, frente a lo concentrada que los populares la hicieron en los propios 15 días de campaña. Normal, el PP defiende lo que tiene, el gobierno y la alcaldía, que los demás intentan. Es normal que todos los demás quieran romperle el partido a Poly Novoa.
Los que no están en el Concello y quieren estar sabían que tenían que empezar antes, que lanzar esta carrera , y así lo han hecho en la medida de sus posibilidades.
Sólamente la campaña del BNG y la actitud de algunos de sus candidatos, empezando por Alexandre Sánchez Vidal, me ha sorprendido considerablemente. Han hecho una campaña distante como nunca de la realidad y de la gente. No han pasado nunca de dos mítines diarios, varios días uno, han rehuído el cuerpo a cuerpo, se ha refugiado siempre en actos sectoriales, concretos, con público escogido o, como mínimo, predeterminado por su afinidad.
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